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Buenos Aires (AICA): La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresó hoy sus condolencias por el fallecimiento de monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei. El Episcopado agradeció a Dios “por el regalo de su vida, su entrega fecunda y su ministerio en la misión que el Señor le encomendó”, y pidió que “san Josemaría interceda para que pronto les conceda un nuevo pastor de acuerdo al corazón de su Hijo”.

En una carta enviada al vicario general del Opus Dei, monseñor Mariano Fazio, la Conferencia Episcopal Argentina expresó hoy sus condolencias por el fallecimiento de monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei.

“Nos unimos a las oraciones de los miembros de la Obra para que el Señor conceda el eterno descanso a monseñor Echevarría y en su corazón misericordioso lo reciba en la Casa del Padre”, dice el documento.

Además, los obispos argentinos agradecieron a Dios “por el regalo de su vida, su entrega fecunda y su ministerio en la misión que el Señor le encomendó”, y solicitaron al vicario general del Opus Dei “que pueda hacer extensivo este saludo a todos los miembros de la Obra y que san Josemaría interceda para que pronto les conceda un nuevo pastor de acuerdo al corazón de su Hijo”.

La carta está firmada por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, y por el secretario general de la CEA y obispo de Chascomús, Carlos Humberto Malfa, en nombre de todo el Episcopado argentino.

Misas en la Argentina
Tras el fallecimiento del obispo y prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, ocurrido el 12 de diciembre, se celebraron diversas misas en la Argentina.

Con la numerosa participación de miembros del Opus Dei, en la tarde del jueves 15 de diciembre, se celebró una Eucaristía por el difunto en la catedral metropolitana de Buenos Aires. La misa fue presidida por el presbítero Víctor Urrestarazu, vicario regional del Opus Dei para la Argentina, Paraguay y Bolivia.

También, ese mismo día, a las 20, se celebró otra misa en sufragio por el alma de monseñor Echeverría en la catedral de Mar del Plata.+

Domingo 11 Dic 2016 | 10:30 am

Ciudad del Vaticano (AICA): “El Señor viene, viene a nuestra vida como liberador, viene a liberarnos de todas las esclavitudes interiores y exteriores. Es Él quien nos indica el camino de la fidelidad, de la paciencia y de la perseverancia porque, a su llegada, nuestra alegría será plena”, expresó hoy el papa Francisco, en sus palabras previas al rezo de la oración mariana del Ángelus. En este tercer domingo de Adviento, el Santo Padre explicó que las lecturas del día nos ofrecen el contexto adecuado para comprender y vivir la alegría de la llegada del Señor. “Esperamos a Jesús, que vino a traer la salvación al mundo, el Mesías prometido, nacido en Belén de la Virgen María y estamos llamados a participar de este júbilo, esta alegría”.

 

“La alegría es el fruto de esta intervención de la salvación y del amor de Dios en nuestras vidas”, resaltó.

El Santo Padre señaló que “no se trata de una alegría superficial o puramente emotiva, ni tampoco es una alegría mundana como la que da el consumismo”.

“Se trata de una alegría más auténtica, de la cual estamos llamados a redescubrir su sabor. Es una alegría que toca lo íntimo de nuestro ser, mientras esperamos a Aquel que ya ha venido a traer la salvación al mundo, el Mesías prometido, nacido en Belén de la Virgen María”.

“Hoy se nos invita -dijo Francisco- a regocijarnos en la inminente venida de nuestro Redentor, y estamos llamados a compartir esta alegría con los demás, dar consuelo y esperanza a los pobres, a los enfermos, a las personas que están solas y a la gente infeliz”, finalizó.

Después del rezo del Ángelus, el Papa saludó a los niños y jóvenes presentes en la Plaza de San Pedro para la tradicional bendición de los “Niños Jesús” del Pesebre, o “Bambinelli”, organizada por los oratorios parroquiales y las escuelas católicas romanas.

“Queridos niños, cuando recen delante del Pesebre con sus padres, pidan al Niño Jesús que les ayude a todos a amar a Dios y al prójimo. Y acuérdense de rezar por mí como yo me acuerdo de rezar por ustedes”, pidió.

Ciudad del Vaticano (AICA): “Con el nacimiento de Jesús en Belén es Dios mismo que toma morada en medio de nosotros para liberarnos del egoísmo, del pecado y de la corrupción”, expresó el papa Francisco este domingo, en sus palabras previas al rezo del Ángelus, desde la ventana del Palacio Apostólico y ante los miles de fieles que colmaban la plaza de san Pedro para rezar con el pontífice en este segundo domingo de Adviento.

Francisco, reflexionó sobre las lecturas del Evangelio del día, en las que se lee la invitación de Juan: “¡Conviértanse porque el reino de los cielos está cerca!"

El Papa explicó que “se trata de un anuncio gozoso: viene el reino de Dios, es más, está cerca, está en medio de nosotros”. “Este es el mensaje central de toda misión cristiana”, añadió.

Francisco se preguntó: “¿Qué es esto del reino de los cielos?”. “Pensamos rápidamente en algo que respecta al más allá: la vida eterna. Cierto, el reino de Dios se extenderá sin fin más allá de la vida terrena, pero la hermosa noticia que Jesús nos lleva es que el reino de Dios no debemos esperarlo en el futuro: se acercó, de alguna manera está presente y podemos experimentar hasta ahora la potencia espiritual”.

“Dios viene a establecer su señorío en nuestra historia, en nuestra vida de cada día; y allá donde es recibido con fe y humildad germinan el amor, la alegría y la paz”.

“Que la Virgen María nos ayude a prepararnos al encuentro con este Amor cada vez más grande que en la noche de Navidad se hizo pequeño, como una semilla caída en la tierra, la semilla del reino de Dios”, concluyó el pontífice su reflexión. +

Quería agradecer la ayuda de todos aquellos que, por medio de FONSAC, pueden ayudar a la formación inicial y permanente de los sacerdotes.

En mi caso, gracias a FONSAC, en el mes de septiembre, del 19 al 23 de septiembre, pude realizar el VI curso de aggiornamento en Derecho matrimonial canónico en la Universidad de la Santa Croce, en Roma. FONSAC, generosamente, ha costeado el precio de la inscripción en el curso, como así también el alojamiento y movilidad en Roma.

Luego que el papa Francisco, en 2015 modificara el proceso de nulidad matrimonial, es necesario poder adentrarse en las modificaciones sustanciales que el papa ha realizado en el proceso. El VI curso de aggiornamento giro entorno a dichas reformas y su implementación en los tribunales eclesiásticos.

El curso duro toda una semana, de mañana y de tarde. Durante las mañanas diferentes expositores han desarrollado la nueva dinámica de los procesos. Durante las tardes el auditorio se dividía por grupos idiomáticos (español, ingles e italiano) para poder analizar casos prácticos.

El miércoles 21 de septiembre tuvimos la dicha de participar, por la mañana, de la audiencia con el Santo Padre en la Plaza de San Pedro.

Roma ¡caput mundi! Dice un conocido adagio latino. Y pude comprobar que es así. En esta clase de cursos uno encuentra una riqueza muy especial para todos aquellos que se dedican al Derecho canónico. En ellos uno no solo aprende sino que además interactúa con muchas realidades eclesiales, conociendo el funcionamiento de otros tribunales de todo el mundo. Uno se enriquece no solo por el conocimiento sino también por el compartir los diferentes puntos de vista y riquezas que escucha. Uno verdaderamente vive una cultura del encuentro, como nos pide nuestro Santo Padre.

Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco clausuró este domingo 20 de noviembre, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Con el cierre de la Puerta Santa en la basílica de San Pedro y la solemne Eucaristía que presidió ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el pontífice concluyó este Año Santo que como él mismo señaló en su homilía “nos invitó a redescubrir el centro, a volver a lo esencial”.

El papa Francisco clausuró este domingo 20 de noviembre, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Con el cierre de la Puerta Santa en la basílica de San Pedro y la solemne Eucaristía que presidió ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el pontífice concluyó este Año Santo que como él mismo señaló en su homilía “nos invitó a redescubrir el centro, a volver a lo esencial”.

Francisco subrayó que “este tiempo de misericordia nos llamó a mirar al verdadero rostro de nuestro Rey, el que resplandece en la Pascua, y a redescubrir el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es acogedora, libre, fiel, pobre en los medios y rica en el amor, misionera”.

El pontífice en su homilía hizo un breve balance de lo que ha supuesto el Año Santo para la Iglesia y aseguró que “aunque se cierra la Puerta Santa, permanece siempre abierta de par en par para nosotros la verdadera puerta de la misericordia, que es el Corazón de Cristo” e invitó a pedir la gracia “de no cerrar nunca la puerta de la reconciliación y del perdón, sino de saber ir más allá del mal y de las divergencias, abriendo cualquier posible vía de esperanza”.

Al final de la misa el Santo Padre firmó su Carta Apostólica "Misericordia et misera", dirigida a toda la Iglesia, "para continuar a vivir la misericordia con la misma intensidad experimentada durante todo el Jubileo extraordinario". La Carta será publicada el lunes y presentada en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.+

 

Texto completo de la homilía en la misa de clausura del Año Santo

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